There are no translations available. Con la presencia de la productora ejecutiva, María Pilotti
Hoy se proyectará TRELEW, la fuga que fue masacre
La Supervisión Departamental de Educación de Concordia y la Delegación de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Entre Ríos auspician este evento que se desarrollada hoy a partir de las 20 hs., en el Cine Teatro Auditórium, donde se proyectará el film “Trelew, la fuga que fue masacre”
There are no translations available. MIRADAS AL SUR domingo 23/08/2009 Reportaje a Mariana Arruti DVD con el periódico
por Felipe Deslarmes
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Mariana Arruti ya había realizado un mediometraje sobre los presos anarquistas de Bragado en el ´30 y otro sobre la huelga obrera naval de 1956 cuando dirigió Trelew. Y así hablaba con Miradas al Sur sobre la película que hoy se entrega como compra opcional: Sentimos que era imprescindible contar aquel Trelew de 1972, por su significación para los años posteriores y por el impacto generacional en toda una generación. Una historia que conmovió de manera que no pude abandonar el proyecto aún con todas las dificultades que significó realizarlo”
- ¿ Por qué decís que Trelew fue una bisagra en la historia? - - Trelew significó el fin de la inocencia. Por el impacto, por la masacre inesperada, por aquélla sensación de que la tormenta vendría, y porque vino, pronto. Los fusilamientos de Trelew fueron la primera masacre colectiva de un grupo de presos políticos. De ahí al 24 de marzo, un salto. La negociación en el aeropuerto, la Marina, la confianza en un pacto, la entrega, la garantía de vida, el truco la mentira y la masacre. Esto no volverá a ocurrir. Es una frontera. Un antes y un después. Incluso las versiones oficiales de la Armada intentando enmascarar la masacre y la figura del desaparecido que tomará el lugar. - Hay mucha pasión en tu film ¿ Qué se jugó tuyo, personal? - Mi historia personal; mi padre fue militante obrero de la construcción. Lo perdí a los cuatro años. Creo que en mi trabajo en el cine aparece su búsqueda. Aquella separación temprana con mi padre, la encontré en Trelew en el relato del padre de María Angélica Sabelli cuando cuenta su última visita a la cárcel. Dice que no recuerda si la besó por última vez en la frente o en la mejilla. Cuando supe aquello, no tuve retorno. No quería contar un debate sobre los ´70, quería contar la historia de un modo tan conmovedor como yo la sentía. - ¿En qué forma aquel Trelew condiciona nuestro presente? - -Nos condiciona a entender profundamente las razones y el proyecto político de una generación. - Todo aquello se agudizó. Todavía resta resolver la pobreza, la desigualdad, la violencia, la gente sin trabajo, la exclusión, las escuelas y hospitales sin recursos, y hasta defender a nuestra niñez, arrojada al paco y sin salida. - ¿Qué esperás del espectador? Espero siempre a los más jóvenes entre los espectadores, espero despertar la reflexión, la mirada crítica, pero sin duda y sobre todo, la emoción. Eso es el cine para mí.
There are no translations available. JORNADA jueves 22/08/2009
100.000 personas vieron “Trelew”
La sala del cine repleta de espectadores cada día cuando el film fue estrenado en Trelew nos mostró cómo el film había ayudado a cambiar las cosas. Quizá éste sea sólo el comienzo de un camino por el que es necesario andar para saber quiénes somos” asegura Mariana Arruti, la directora del documental que cuenta la historia de la fuga y la mascre. Los cinco años transcurridos desde el estreno de la película confirma qué tan necesaria era: sólo en cines el film ya fue visto por unos 100.000 espectadores. Eso sin contar las proyecciones no comerciales que se dan continuamente. La obra integra testimonios de sobrevivientes de la fuga, compañeros de los fusilados, abogados de los presos políticos y habitantes de Trelew, complementados por imágenes de archivo y tomas de los distintos lugares en los cuales ocurrieron los hechos. Desde su estreno en 2004, la película ganó numerosos premios y se proyectó en festivales internacionales de cine de Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos, México, Cuba, Brasil, Colombia, Canadá, Finlancia, Polonia, Uruguay, Dinamarca, Ecuador, República Checa y Bolivia, entre otros países, además de exhibirse en los eventos de las distintas provincias del país. “ ¿Por qué Trelew? Porque sí. O, en todo caso, otra pregunta: ¿por qué, no? Y ahí la respuesta es fácil. Trelew nos explica el presente, Trelew nos cuenta de una generación que tomó la decisión de enfrentar un proyecto de país y construir otro. Y no pudo, o mejor dicho, no la dejaron. Los resultados son hoy la miseria, los miles de jóvenes sin trabajo y sin futuro.”
There are no translations available. Buenos Aires Económico martes 1 de abril de 2008 MARIANA ARRUTI
Hice un aporte para reactualizar un debate que nos debíamos La realizadora de “Trelew, la fuga que fue masacre”, visitará por tercera vez el Festival de Toulouse invitada por el vigésimo aniversario. Con una carrera de documentalista, anticipa su primer proyecto en el se mezcla la ficción en la figura de su padre militante. …………….
¿Tenés planes para la ficción? ” Estoy escribiendo un guión sobre la vida y la muerte de mi padre, fallecido cuando yo tenía 4 años. Sería un cruce entre testimonial y ficción. Hace poco que se levantó el silencio familiar sobre su muerte y sólo entonces pude confirmar que fue un asesinato político”
JORNADA jueves 21/08/2008 MARIANA ARRUTI en el Archivo Nacional de la Memoria
Junto a Martín Mujica, director de cine, se dedica a archivos audiovisuales, fotográficos y sonoros, nó necesariamente restringiendo la búsueda a lo que fue la última dictadura militar, sino también, extendiéndola a oros períodos históricos. Jornada mantuvo una entrevista con la cineasta
………..La otra tarea es que el área Audiovisual produce material…..”Las muestras de fotos denominada “De la Ley de residencia al Terrorismo de Estado” se originó mediante un relevamiento realizado durante meses en el Archivo General de la Nación, fue entonces que nos encontramos con más de mil fotos……..y finalmente hacer una muestra que además pueda articular con otras áreas de gobierno y pueda circular por todo el país”
JORNADA viernes 28/08/2008 36 años del 22 de agosto de 1972
“Trelew, la pasión desde el documental”
Hoy se conmemora la tristemente conocida “Masacre de Trelew”. La película documental de Mariana Arruti fue la obra que expuso el tema a una nueva generación de argentinos, trascendiendo de esta manera los límites del Chubut
“Para mí y para todo el equipo que hizo la película, que la misma haya generado la posibilidad de repensar aquel suceso nos parece importante” .................
Juicio y rescate
Mariana Arruti decía que es muy importante que se haya reabierto la causa sobre la “Masacre de Trelew”. “Creo que es necesario..Cuando algo queda sin juicio y sin condena hay una herida social que se respira y que se sigue respirando y se sigue viviendo” ………………………
There are no translations available. Página 12
HISTORIA DE UNA MASACRE
Mariana Arruti: Trelew, el film que aparece mañana en DVD con Página/12, retrata con el pulso de un thriller un oscuro episodio de la historia argentina reciente, que recién ahora empieza a acercarse a la justicia. “Más allá de nuestro deseo de denunciar que eso estaba olvidado e impune, no había manera de prever lo que está sucediendo hoy”, señala.
Por Oscar Ranzani
SÁBADO, 22 DE MARZO DE 2008
VIDEO › MARIANA ARRUTI HABLA DE LA RENOVADA ACTUALIDAD DE SU FILM TRELEW
“Lo conté desde mi emoción”
La reactivación de la causa judicial le da a la película que Página/12 presenta mañana a sus lectores una ardiente actualidad. “Vivo este momento con satisfacción, porque la motivación para hacerlo no fue sólo el reclamo de justicia”, dice Arruti.
Por Oscar Ranzani
Cuando en el año 2000 la antropóloga y cineasta Mariana Arruti decidió poner en marcha su primer largometraje documental, en Trelew habitaban los fantasmas del miedo al pasado. No había justicia sino silencio oficial. Las cosas han cambiado en el país y el clima de justicia que se vive actualmente, por las implicancias de la causa que lleva adelante el juez Hugo Sastre, permite soñar con un futuro más próspero que hace más de treinta y cinco años, cuando sucedieron los hechos que la Armada se encargó de silenciar y distorsionar. El acontecimiento significó el preludio del terrorismo de Estado que la dictadura del ’76 llevó a escalas mayores: el 15 de agosto de 1972, durante otra dictadura, la de Alejandro Agustín Lanusse, un grupo de presos de organizaciones armadas (ERP, FAR y Montoneros), planearon una fuga masiva del Penal de Máxima Seguridad de Rawson hacia el aeropuerto de Trelew, con la idea de tomar un avión que los llevara al Chile de Salvador Allende y luego a Cuba. Todo había sido planificado milimétricamente. Pero una seña mal interpretada puso en falla el operativo: sólo llegaron a abordar la aeronave seis líderes de las tres organizaciones y otros diecinueve prisioneros llegaron cuando el avión carreteaba por la pista. Entonces, se rindieron en el aeropuerto y ante la presencia de un juez se dictaminó su regreso al penal de Rawson. Sin embargo, la decisión fue violada y los enviaron a la Base Aeronaval Almirante Zar, donde fueron fusilados. Tres de ellos sobrevivieron y pudieron contar la historia. Tiempo después, durante la dictadura de Videla fueron detenidos y desaparecidos. Sobre esta historia impactante, Arruti construyó su notable documental Trelew que podrá adquirirse mañana como compra opcional con Página/12. El film insumió cuatro años de una profunda investigación: en un relato coral hablan sobrevivientes de la fuga, compañeros de los fusilados, abogados de los presos políticos, pero también algunos habitantes de Trelew, remiseros que transportaron a algunos prisioneros, empleados del Servicio Penitenciario e, incluso, un empleado de la funeraria local que retiró los cadáveres. Estos relatos se combinan con imágenes de archivo rigurosamente seleccionadas e imágenes del lugar. Trelew no tiene la estética del cine político, pero es una película política narrada con un suspenso inquietante, como si la historia estuviera sucediendo en el presente, aspecto que le otorga condición de thriller que puede llegar a hacer sudar al más indiferente. El pasado, el presente El DVD de Trelew sale a la venta en un momento muy especial. Desde que se reactivó la causa, el juez Hugo Sastre encuadró los hechos como delitos de lesa humanidad y dictó la prisión preventiva de cinco marinos retirados: los oficiales Luis Emilio Sosa, Emilio Jorge Del Real, Rubén Norberto Paccagnini (jefe de la base Almirante Zar en 1972) y el suboficial Carlos Amadeo Marandino fueron señalados como “probables autores materiales, penalmente responsables del delito de privación ilegítima de la libertad y homicidio premeditado”. El contraalmirante Horacio Alberto Mayorga (responsable máximo del área) será juzgado como “cómplice necesario”. En tanto, uno de los imputados sigue prófugo: se trata del teniente de navío retirado Roberto Bravo, del que Página/12 reveló que vive en Estados Unidos y es propietario de una empresa que provee servicios a las fuerzas armadas de ese país. Subiendo en la cadena de mandos, el juez indagará próximamente a dos funcionarios de la dictadura de Lanusse, ya que se entiende que la decisión del fusilamiento fue tomada por las más altas autoridades políticas: el ex secretario de Planificación, Ezequiel Martínez, y el ex ministro de Defensa Eduardo Aguirre Obarrio. La lista de las próximas declaraciones indagatorias incluye la del capitán de navío Jorge Enrique Bautista y el general Eduardo Betti. En este contexto, el documental de Arruti cobra un nuevo significado, que explica su directora. –Trelew exhala un reclamo de justicia. ¿Cómo vive este presente, entonces, después de más de 35 años de silencio oficial? –Lo vivo con satisfacción. La motivación en el momento en que la hicimos no era solamente el reclamo de justicia. Había otras cosas en las que pivoteaba el documental y que tenían que ver con la recuperación de una historia política que giraba alrededor de un hecho que había sido silenciado y acallado. Sentíamos que el relato, por un lado, permitía hacer una denuncia sobre un crimen impune pero, a la vez, y paralelamente, devolver la identidad política de una época. La película gira esencialmente en torno del tema de la fuga y, de alguna manera, cuando pensamos en qué cosas contar, sentíamos que el tema de la fuga era un modo de devolver esa identidad política a los protagonistas de esos años. Ahora, a nivel de lo que está pasando, me resulta tremendamente conmovedor pensar que hay cinco de los responsables detenidos. Es algo que yo no pensaba que iba a ocurrir y uno lo ve con satisfacción, porque la justicia es importante para marcar una frontera entre lo que debe hacerse y lo que no, entre lo que está bien hecho y lo que no. Es lo que empieza a permitir sanar heridas tan profundas. –Usted señaló que cuando empezó con la película, Trelew “era mala palabra, el horror, algo maldito... nadie entendía que me metiera con este tema”. ¿El tiempo le dio la razón? –Bueno, en el momento en que empezamos a trabajar (en 2000) hablar de Trelew era complicado, porque precisamente remitía a una época anterior al inicio de la última dictadura. Había que hablar de un grupo de personas que eran militantes comprometidos en distintas organizaciones armadas. No era sencillo hablar de esto. No era este momento: hoy hay una apertura diferente para debatir cuestiones no saldadas del todo a nivel de la sociedad. También por esa razón es que no podía imaginarme nunca que podría haber una situación como la que vivimos hoy con una causa abierta, con detenidos que van a ser juzgados y que la Justicia va a determinar su destino. Si no se podía hablar de eso, mucho menos uno podía prever que esto iba a suceder, más allá del deseo nuestro de denunciar que eso estaba olvidado e impune. –¿Qué significó en lo personal hacer Trelew? –Muchísimo. Significó llegar al público, que es algo maravilloso. Llegó a muchísimos jóvenes que es lo que más me importa. Sentía que había que contar la película de una manera que tenía que cautivar a los que no conocían la historia. Esa fue una de las cosas más hermosas: aún hoy después de cuatro años de estrenada Trelew, la gente entra en la página web, escribe, se programa el documental en todas partes. Por otro lado, es importante sentir que uno puso un granito de arena para esto que está pasando hoy. Haber podido poner sobre la mesa un tema que estaba silenciado y, después de cuatro años, tengamos lo que tenemos como noticias en los diarios, para un persona que se dedica a la investigación y al cine es muy fuerte. Cuando empezamos, en Trelew era superdifícil conseguir un testimonio, tener las voces que nos contaran la historia. Quienes, al principio, no querían participar y tenían temores o dudas de exponerse ante una película, vivieron un proceso que fue cambiando del miedo y la negativa a lo positivo, a construir la memoria, a animarse, a encontrar ellos su propia necesidad para participar de la película. Esa fue otra de las cosas hermosas que nos pasaron. –El film tiene un componente ficcional que le otorga suspenso casi como un thriller político, a la hora de narrar cómo se panificó y se llevó a cabo la fuga. ¿La idea fue señalar que un operativo como ese se vivía de esa manera? –Sí. Era una historia que merecía ser contada de esa forma. Intenté tratar que el espectador se sintiera parte de esa historia y un poco protagonista de esa fuga. Hay muchas cosas que no fueron transmitidas a nuestra generación. Una de esas cosas es lo cotidiano de un grupo de personas que decide asumir un compromiso como el que asumió este grupo de militantes. Eso implicaba participar de una fuga del penal de Rawson, con todos los elementos dramáticos que eso implicaba. Valía la pena contarlo desde ese lugar porque tampoco había sido contado, como no habían sido contadas las chacareras dentro de la cárcel, los noviazgos, las relaciones interpersonales, los partidos de fútbol en el patio. Todo esto me sedujo mucho cuando empecé a conocerlo por los testimonios de quienes habían estado presos en la cárcel, porque también daba cuenta de una juventud, de una época histórica, de un momento y de la motivación que ese grupo de gente había tenido para comprometerse con este proyecto político. Yo sentía que lo único que nos habían dado a conocer era la tragedia. Pues había otras cosas además. Había razones para que esa generación se comprometiera como lo hizo. –Trelew no tiene la estética del cine político, pero es una película política. –Yo no me lo propuse de esa forma sino contar una historia que me conmovía. Y la quería contar con toda la emoción que me producía. Obviamente, es una historia que fue central y determinante en los años posteriores que vivió nuestro país, con una significación inmensa para una generación. Esto implicaba una responsabilidad muy grande. Pero yo quería contarla desde mi emoción, desde cómo yo la estaba viviendo cuando la escuchaba. El cine debe ser eso, se debe comprometer desde ese lugar; es decir, desde cómo cuenta una historia y ponerle a esa narración la emoción del autor. Para esto sirve. En todo caso, después disparará debates, lecturas, comentarios, investigaciones y otras cuestiones que se van a dar en el ámbito de lo social, de la comunidad, del afuera, que terminan de completar lo que uno hizo. Pero yo siento que el cine cuando se puede centrar en la cuestión de la emoción, es cuando funciona y cuando realmente le llega a la gente.
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Página 12
SÁBADO, 22 DE MARZO DE 2008 VIDEO
Octubre, el documental
Trelew incluye también Octubre, un corto inédito de Mariana Arruti que, en principio, iba a formar parte de una secuencia de la película y que relata los hechos que se conocieron como el Trelewazo. El 11 de octubre de 1972, dos meses después de la masacre, aterrizó un avión Hércules en el aeropuerto de Trelew y “empezaron a hacer un allanamiento generalizado en las ciudades de Madryn, Trelew, Rawson, Pirámides. Allanaron muchísimas casas y fueron detenidas dieciséis personas que habían sido integrantes de la comisión de solidaridad por los presos políticos de Rawson y que habían sido apoderados de los presos. Era una clara represalia a la actitud comprometida que había tenido la zona con los presos políticos después de la fuga”, señala Arruti. Estos hechos generaron una pueblada impresionante y los presos fueron alojados en el aeropuerto y enviados a Buenos Aires, más precisamente a la cárcel de Devoto. “En Chubut se tomó el Teatro Español de Trelew, se hicieron asambleas populares, hubo una huelga general, miles de personas se movilizaron y se planteó que no iban a dejar el teatro hasta que no liberaran al último de los presos, algo que finalmente se consiguió. Era una parte de la historia absolutamente enlazada con la de los fusilamientos, porque había sucedido inmediatamente después en la zona”, cuenta Arruti.
There are no translations available. LA REPUBLICA MONTEVIDEO martes 16 de octubre de 2007
EL JUEVES CINEMATECA 18 ESTRENA UN IMPACTANTE FILME DE MARIANA ARRUTI
Trelew, la fuga que fue masacre
El jueves próximo se estrenará en Cinemateca 18 el documental argentino “Trelew, la fuga que fue masacre” de Mariana Arruti, una investigación cinematográfica de los hechos que condujeron al intento de escape y ejecución de un grupo de presos políticos en la prisión del título, en 1972. El filme es otro aporte, con contundencia informativa y rigor dramático, a lo que puede llamarse el “Operativo memoria”, el rescate de algunos de los aspectos más oscuros de la historia argentina de los últimos cuarenta años.
Esa fuerza testimonial y expresiva ha recibido elogios y premios mención del jurado en La Habana, mención especial SIGNIS en Toulouse, mención de honor en el Festival Ibero Americano “Contra el Silencio Todas las Voces (México 2004), mejor documental en Toronto Latino 2004, mención especial en Los Angeles Latino, tres premios en Santa Fe, tres premios en la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. El 15 de agosto de 1972, en las postrimerías del gobierno del general Lanusse, veinticinco presos políticos pertenecientes al PRT ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo); las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y Montoneros, se fugaron del penal de Rawson en la provincia del Chubut. Seis de ellos lograron llegar al Chile de Salvador Allende. Diecinueve no alcanzaron a subir al avión y se entregaron luego de acordar públicamente garantías para su integridad física. El 22 de agosto los diecinueve prisioneros fueron fusilados con ráfagas de ametralladoras en la base naval Almirate Zar. Tres sobrevivieron a la masacre para contar la historia. Evocando los hechos a partir de la exhibición de la película, el escritor Tomás Eloy Martínez decía hace poco en el diario La Nación: “La matanza de Trelew cambió los vientos de la política argentina y se convirtió en una semilla de odio”. Aunque nadie lo sabía entonces, faltaban poco meses para que Juan Perón regresara de su exilio de dieciocho años. El gobierno de Alejandro Lanusse prometía elecciones libres, sin proscripciones. Sin las heridas de Trelew, acaso habría sido más fácil apagar los incendios que vinieron después. Pero aquel 22 de agosto se abrió una frieta inútil y por allí fluyó la sangre de mucha gente.” Aún hoy, la Marina argentina sigue negándose a colaborar con la investigación de lo que ocurrió aquel día. En sus primeros minutos, la película deja constacia de la solidaridad que poco a poco despertó entre los habitantes comunes de la ciudad, la llegada de los primeros presos políticos al penal de Rawson y como se crearon amistades imposibles entre los que ya estaban en la ciudad y los familiares que iban llegando de lugares distantes con medicamentos y ropa. Luego la crónica se amplía hasta los preparativos de una fuga en masa que parecía empresa de locos y que fracasa a última hora. Para Martínez en esos momentos se encuentra lo mejor del filme, cuyo despojamiento visual y ascetismo expresivo le recuerdan a “Un condenado a muerte se escapa”, (1957) la obra maestra de Robert Bresson. En palabras de Martínez “ Los detalles de los muros, de las escaleras descascaradas, de las celdas sin nadie, tienen una densidad casi metafísica”. Mariana y Juan Arruti, directora y productor, respectivamente, del film, estarán presentes en Montevideo para la exhibición.
El País MONTEVIDEO miércoles 17 de octubre de 2007
Un documental argentino sobre la tragedia de Trelew
Va desde mañana y será presentado por su realizadora
Se estrena mañana en Cinemateca 18 el documental argentino Trelew, la fuga que fue masacre de Mariana Arruti, una investigación cinematográfica de los hechos que condujeron al intento de escape y ejecución de un grupo de presos políticos en la prisión del título, en 1972. El filme es otro aporte, con contundencia informativa y rigor dramático, a lo que puede llamarse el “Operativo memoria”, el rescate de algunos de los aspectos más oscuros de la historia argentina de los últimos cuarenta años.
El film recuerda que el 15 de agosto de 1972, en las postrimerías del gobierno del general Lanusse, veinticinco presos políticos pertenecientes al PRT ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo); las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y Montoneros, se fugaron del penal de Rawson en la provincia del Chubut. Seis de ellos lograron llegar al Chile de Salvador Allende. Diecinueve no alcanzaron a subir al avión y se entregaron luego de acordar públicamente garantías para su integridad física. El 22 de agosto los diecinueve prisioneros fueron fusilados con ráfagas de ametralladoras en la base naval Almirate Zar. Tres sobrevivieron a la masacre para contar la historia. En esos recuerdos y otros se basa la película. Evocando los hechos(sobre los cuales escribió un libro) el escritor Tomás Eloy Martínez decía hace poco en el diario La Nación: “La matanza de Trelew cambió los vientos de la política argentina y se convirtió en una semilla de odio”. Aunque nadie lo sabía entonces, faltaban poco meses para que Juan Perón regresara de su exilio de dieciocho años. El gobierno de Alejandro Lanusse prometía elecciones libres, sin proscripciones. Sin las heridas de Trelew, acaso habría sido más fácil apagar los incendios que vinieron después. Pero aquel 22 de agosto se abrió una grieta inútil y por allí fluyó la sangre de mucha gente.” Aún hoy, la Marina argentina sigue negándose a colaborar con la investigación. El resultado ha recibido elogios y premios: mención del jurado en La Habana, mención especial de la organización católica SIGNIS en Toulouse, mención de honor en el Festival Ibero Americano “Contra el Silencio Todas las Voces (México 2004), Mejor Documental en Toronto Latino 2004, mención especial en Los Angeles Latino, tres premios en Santa Fe, tres premios en la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.
Autores de Visita Mariana y Juan Arruti, respectivamente directora y productor de Trelew, la fuga que fue masacre, estarán mañana en Montevideo y tendrán un encuentro con la prensa en la embajada argentina. Por la tarde presentarán personalmente el film en el horaio central de estrno en Cinemateca 18
LA REPUBLICA MONTEVIDEO jueves 18 de octubre de 2007
EN CINEMATECA 18 HOY SE ESTRENA TRELEW: LA FUGA QUE FUE MASACRE
Impactante filme documental narrado con una inusual fuerza testimonial expresiva
Agosto de 1972. Cárcel de máxima seguridad de Rawson. Patagonia Argentina. El plan de fuga de más de un centenar de presos políticos bajo la dictadura militar se pone en marcha. Algunos logran alcanzar el cercano aeropuerto de Trelew, su puerta de escape hacia el Chile socialista. El resto correrá distinta suerte. Trelew es un punto de quiebre, presagio de lo que vendrá en un país que ya no será el mismo.
La Armada Argentina se negó a dar una declaración oficial para este film que, como lo adelantó La República en ediciones pasadas, será estrenado hoy en Cinemateca 18. La dictadura militar encabezada por el General Lanusse respondió con el fusilamiento de 16 presos políticos a la fuga de la cárcel de Rawson y al apoyo popular a los movimientos revolucionarios. Hasta hoy no ha habido ningún juicio ni condena por los hechos que se narran en este impactante filme documental premiado en diversos festivales internacionales. Respecto a las razones que la llevaron a realizar el rodaje, la cineasta argentina Mariana Arruti lo explicó de la siguiente manera: “Por qué trabajar sobre un tema difícil, silenciado por años? Por qué meterse en cuestiones que el tiempo convirtió en un tema maldito? Estas eran preguntas que nos formulaban una y otra vez, cuando el equipo que hizo Trelew, se obstinó en saber más y más. Por qué Trelew? Porque sí. O en todo caso otra pregunta: por qué, no? Y ahí la respuesta es fácil: Trelew nos explica el presente, Trelew nos cuenta de una generación que tomó la decisión de enfrentar un proyecto de país y construir otro. Y no pudo, o mejor dicho, no la dejaron. Los resultados son hoy la miseria, los miles de jóvenes sin trabajo y sin futuro. Trelew nos explica. Si leemos entre líneas, Trelew nos aclara lo que vino después. Pero Trelew porque sí, esencialmente, porque no pude correrme cuando supe un poco, y después fue tarde, me enamoré. Sí, me enamoré de Trelew, de esa historia no de héroes intocables, sino de cuento pequeñito, de cuento de la solidaridad de aquellos habitantes de la extensa patagonia, que decidieron entrar a un penal de máxima seguridad a llevarle cigarrillos, queso y pan, a esos jóvenes presos que además de enfrentar a una dictadura militar y hacer la revolución, también reían y jugaban al fútbol y cantaban chacareras y zambas de pabellón a pabellón...
Trelew porque no podía entender y quería explicarme, la fortaleza de aquellos que lo perdieron todo -sus hijos-, y que sin embargo se pararon firmes en sus dos piernas, para pelear contra aquella dictadura del Gral. Lanusse, y gritarle en la cara que aquéllo, a pesar de las versiones oficiales, había sido un asesinato, un fusilamiento cobarde.
Trelew porque me conmovía el gesto de la mamá de Eduardo Capello, que perdió a sus dos hijos... y la mirada de Tito, un poblador que se obstinó en ser solidario con aquellos jóvenes y terminó preso en el mismo penal.
Y Trelew también, porque, cuando leí en una vieja publicación los recuerdos del padre de María Angélica Sabelli (una de las jóvenes acribilladas que solo tenía 23 años) que no recordaba dónde había besado a su hija por última vez, si en la frente o en la mejilla, ya no pude dejar de contar la historia”. El film es otro aporte con contundencia informativa y rigor dramático a lo que podría llamarse “Operativo memoria”, el rescate de algunos de los aspectos más oscuros de la historia argentina de los últimos cuarenta años. Esa fuerza testimonial y expresiva ha recibido elogios y premios: mención del jurado en La Habana, mención especial de la organización católica SIGNIS en Toulouse, mención de honor en el Festival Ibero Americano “Contra el Silencio Todas las Voces (México 2004), Mejor Documental en Toronto Latino 2004, mención especial en Los Angeles Latino, tres premios en Santa Fe, tres premios en la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. Aunque la censura fue absoluta y los periodistas perseguidos, todo el pueblo sospechó desde un principio los culpables de la masacre de Trelew.
LA REPUBLICA MONTEVIDEO viernes 19 de octubre de 2007
Un filme que rescata la verdad histórica
Con la presencia del embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, y el director de la Cinemateca Uruguaya, Manuel Martínez Carril, ayer, en la sede de la embajada argentina en nuestro país, la cineasta Mariana y el productor Juan Arruti, presentaron el filme “Trelew, la fuga que fue masacre”, que fue estrenada a la noche en la Cinemateca 18 …………………… La película puede verse todos los días menos los lunes en la Sala de Cinemateca 18, 18 de Julio 1280 a las 18:45, 20:30 y 22:15 horas. El sábado también a la hora 24:00
There are no translations available. Página 12 21 DE AGOSTO DE 2007
“El 22 de agosto de 1972 se ve como una mancha que se abre en Trelew”
A 35 años del fusilamiento de diecinueve presos políticos, los viejos habitantes de Trelew recuerdan cómo ayudaron a los familiares y cómo la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse se tomó represalia por esa colaboración.
Por Werner Pertot desde Trelew
Trelew hoy. Una agrupación de edificios y casas en el medio del desierto patagónico. A pocos kilómetros, la base Almirante Zar, aún más clavada en la nada. Más cerca y más deshabitado, el viejo aeropuerto, que se convertirá en un Espacio para la Memoria. Entre los recuerdos y el olvido, pocos habitantes quieren tocar el tema de la época en que los militares cayeron como hienas sobre su pueblo, que se había mostrado solidario con los presos políticos detenidos en Rawson y que reclamó por la masacre en la unidad militar, de la que mañana se cumplen 35 años. “El 22 de agosto se ve como una mancha que se abre en Trelew. No es lindo recordarla por el fusilamiento de estos chicos que tenían sus ideales”, dice Luis Fernández, dueño del Hotel Touring, donde van llegando en oleadas los ex presos políticos, que hoy retornarán a la cárcel de Rawson y harán un acto en sus entrañas. El Touring es un hotel y un café, que tiene ciertas similitudes con el Tortoni de Buenos Aires: sus paredes están tapizadas por fotos de la ciudad pionera en el desierto, de imágenes de Butch Cassidy con el cartel de “Wanted” y la recompensa por su cabeza. De las historias de bandidos del siglo pasado, Fernández pasa a la persecución política en las últimas décadas. En ese hotel –cuenta– se alojaban los familiares que venían a ver a los presos políticos en la lejana prisión de Rawson. “Recibíamos a todos los familiares, por eso después tuvimos algunas amenazas de la Triple A. Alguna gente trata de ignorar lo que pasó, pero recuerdo lo que significó esa época: nos ponían la tanqueta en la puerta del hotel y nos revisaban habitación por habitación”, dice, detrás de la barra. De fondo, hay un sinfín de licores que recuerdan a las tabernas de los westerns. “La gente de acá le llevaba comida a los presos. Ayudaba a los familiares que no podían viajar. Después de la masacre, hubo un levantamiento popular, manifestaciones, la gente pedía que se esclarezca”, rememoró lo que los vecinos suelen llamar “el trelewazo”. En 1972, tras el fusilamiento de los 16 presos políticos, los vecinos se organizaron para reclamar y convirtieron en el centro de operaciones el Teatro Español, un edificio señorial que todavía sigue abierto frente a la plaza Independencia, poblada de pinos. Allí colgaron un cartel que decía: “Prohibido dormir” y organizaron una serie de medidas de protesta. La dictadura de Alejandro Agustín Lanusse no les perdonó ese gesto de insurrección: el 11 de octubre de 1972, un avión Hércules aterrizó en Trelew y un batallón de soldados inundó la ciudad con allanamientos y detenciones en lo que se llamó “Operativo Vigilante”. Un grupo de vecinos fue trasladado a Buenos Aires, donde fueron encerrados en la cárcel de Devoto. Tras meses de lucha, lograron su libertad. “En esa época yo tenía una biblioteca –recuerda Fernández–. Ahí tenía un libro que era el diario del Che Guevara. No era un manual para la guerrilla, ni nada por el estilo. Pero cuando lo descubrieron me sacaron al medio de la calle con las ametralladoras. Ahí vi a uno que era ex compañero mío de Bahía Blanca: ‘Gallego, ¿qué hacés acá?’, me dijo. Por suerte, al final, me soltaron. Se llevaron sólo el libro”, dice Fernández, que saluda al periodista Daniel Carreras, que entra a tomar un café. Carreras fue uno de los cronistas que cubrió la conferencia de prensa que dieron los fugados en el aeropuerto, antes de que los detuvieran y los llevasen a la base, donde luego los fusilaron. Su rostro quedó grabado en la cinta blanco y negro –que después secuestró la dictadura–, mientras dialogaba con Pedro Bonet, Mariano Pujadas o María Antonia Berger. “Trelew fue mala palabra, fue estigmatizada desde agosto de 1972. Sobre todo durante la última dictadura. A mí me secuestraron en Buenos Aires y me encontraron las fotos que tenía con los guerrilleros en el aeropuerto. Eso me costó 26 días de desaparición en Campo de Mayo y 17 noches de picana”, cuenta Carreras a Página/12. Frente al hotel, cerca de la sede de la universidad, María –que tenía 17 años cuando ocurrió la masacre– comenta que poco se habla entre los vecinos sobre la masacre. “Salvo los implicados, la mayoría pasa sin comentar el tema. De todas maneras, después de que se reabrió la causa y empezó a tener más presencia en la universidad, se habla con más libertad”, dice. Una pintada frente a la universidad parece confirmar su frase: dice “Trelew, 22 de agosto, la memoria en lucha”. La misma pintada reaparece cerca del centro de reclutamiento del Ejército, por donde pasea Silvana, de 17 años. Mientras alza los hombros, cuenta que tiene una idea lejana de lo que fue la masacre de Trelew. “En la escuela nos contaron que habían fusilado a 19 personas. Se habló más por la película que salió”, dice, en referencia al documental Trelew, de Mariana Arruti. En cambio, con sus 62 años, Eugenio tiene grabada esa época, aunque le gusta bien poco volver a mencionarla. “Yo trabajaba de mozo en el Hotel Provincial, que está frente a la cárcel de Rawson. Después de la fuga vivíamos con gendarmes rondeándonos todo el tiempo. Patrullaban los pasillos del hotel donde venían las familias. Cada vez que venías para Trelew, te paraban los militares”, destaca. “Tuvimos militares hasta en la sopa”, remata. Y se aleja por las calles desiertas de Trelew, que duerme sobre su historia.
There are no translations available. LA NACION sábado 25 de agosto de 2007
REGRESO A TRELEW
Por Tomás Eloy Martínez
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En sus primeros minutos, Trelew relata la solidaridad que poco a poco despertó entre los habitantes comunes de la ciudad cuando los primeros presos políticos llegaron al penal de Rawson y como se crearon amistades imposibles entre los que ya estaban en la ciudad y los familiares que iban llegando de lugares distantes con medicamentos y ropa. Casi en seguida, la película se detiene en los preparativos de una fuga en masa que parecía empresa de locos y que fracasa a última hora por una señal mal comprendida. Es el mejor momento de Trelew. En la narración de Arruti hay un despojamiento visual y un ascetismo expresivo que hace pensar en Un condenado a muerte se escapa, la obra maestra que Robert Bresson dirigió en 1957. Los detalles de los muros, de las escaleras descascaradas, de las celdas sin nadie, tienen una densidad casi metafísica.
La matanza de Trelew, el 22 de agosto de 1972, cambió los vientos de la política argentina y se convirtió en una semilla de odio.
.............La película de Arruti lleva esa duda metafísica más lejos, porque la transforma en culpa. Uno de los responsables de transportar a los fugitivos, Jorge Lewinger, confiesa que interpretó mal las señales que le daban desde el penal, o que las confundió, y que ese error no ha dejado de atormentarlo…………….
There are no translations available. Kinetoscopio Medellín (Colombia) Volumen 15 N. 72
Una masacre de presos políticos en 1972 al sur de Argentina da origen a este documental pero también a una reflexión rigurosa sobre el carácter y el oficio de este género
Conversación con Mariana Arruti, directora del film “Trelew”
ENTONADA COMPOSICIÓN CORAL DE LA MASACRE DE TRELEW
Por Patricia Carbonari (………….)
(6 páginas)
UNO PUEDE SOSTENER UN PROYECTO COMO ÉSTE PORQUE SE INVOLUCRA, PORQUE NO TOMA DISTANCIA, ESE AMOR AL PROYECTO ES COMO EL AMOR A UNA PERSONA, SE DEPOSITA TODO. NO ME PROPUSE SER OBJETIVA, PARA ESO ESTÁN LOS HISTORIADORES, YO CONTÉ LA HISTORIA COMO LA SENTÍA.
There are no translations available. CUADERNO3 EL COMERCIO QUITO (Ecuador) domingo 13 de mayo de 2007
“Trelew” habla sobre las heridas abiertas de la dictadura argentina
Cuando empezamos a grabar el documental en el 2000 , hablar de Trelew era hablar del demonio. El miedo todavía está ahí.
¿Qué le conmovió para involucrarse de una manera tan personal con el filme? Muchas cosas. Sobre todo aquel hecho sobre esa época de la lucha armada en nuestro país.. Además de ser un hecho político contundentemente fuerte, los fusilamientos violentos de Trelew aceleraron la vuelta a la democracia a la Argentina en 1973. Esos muertos se transformaron en bandera de lucha popular y fueron un símbolo de combate para conseguir un país más justo y solidario. ¿Por qué hablar precisamente de Trelew? Era una historia que había estado silenciada durante varios años. ….. Además era un relato al que no le faltaba nada. Tenía suspenso, acción, riesgo, utopía, solidaridad. De hecho la película tiene elementos que recuerdan a una cinta de suspenso. ….Yo quise contar una historia de los setenta, pero con la fortalezade las vivencias de los que habían vivido esas situaciones.. Sentía que se estaban haciendo filmes donde el debate se daba adentro, y me parecía interesante buscarle la vuelta para que el debate4 se diera afuera. ……………..
EL UNIVERSO QUITO (Ecuador) mayo 2007 CULTURA ENTREVISTA
Mariana Arruti CINEASTA ARGENTINA
Trelew entre el documental y el thriller
Su película es muy cinematográfica en cuanto a la estrctura. ¿Cuál es la intención de incorporar elementos de la ficción al documental? – Las producciones que se habían realizado sobre la dictadura y la década de los setenta estaban dirigidas a generaciones informadas en estos temas. Yo me propuse hacer una película para generaciones más jóvenes que no tenían suficiente información. Intenté narrar los hechos desde un lugar más cercano a la ficción. Me propuse hacer un thriller político, cuando me dí cuenta que en la historia había elementos de riesgo en pos de una utopía. ¿Por qué cree que se escondió la historia de la generación de los años setenta en Latinoamérica? El dolor y las pérdidas fueron tan intensos con todos los desaparecidos que, en el momento de juzgar a las dictaduras, la construcción de esa generación pasó de ser militantes políticos a ser víctimas. Tuvieron que pasar muchos años y recién ahora se puede llenarlos de significados a jóvenes que optaron por la lucha armada y una utopía política. Así como hay momentos de profunda tristeza en su producción, también los hay de gran alegría, algo de lo que poco se habla de esa época. ………..Aquéllos presos políticos de la cárcel de Rawson eran jóvenes que también cantaban, se enamoraban, bailaban, se divertían, y tenían un proyecto colectivo. ……. Antes eso quedaba desdibujado, la alegría fu un hallazgo, me encontré con el júbilo de los testimonios. ……………………………………………………….
EXPRESO DE GUAYAQUIL Ecuador mayo 2007 CULTURA ENTREVISTA A MARIANA ARRUTI
EL FILM: En “Trelew” la directora repasa las historias de la matanza en una cárcel de Rawson, durante la dictadura de los años 70.
“El debate sobre la lucha armada aún está pendiente”
La matanza de Trelew se integra a la cartelera de los EDOC en un documental en que la cineasta argentina Mariana Arruti repasa las historias de los presos poíticos de la cárcel de máxima seguridad de Rawson. ¿Por qué producir un documental sobre Trelew? El tema de la lucha armada y del compromiso militante de los 70 estaba pendiente en nuestro país. Y cuando empezó el debate se quedó fuera mucho de la textura de ese compromiso político. Quedó fuera la construcción de estas personas como militantes políticos y nó como víctimas. ¿Estamos hablando de rescatar la esencia de la militancia de aquélla época? Se trata de reconstruir a esos militantes desde otro lugar, de no verlos como víctimas, sino como personas que asumieron un compromiso político, desde distintos ámbitos. ……………………………………………….
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